El sábado pasado, hablando con mi amigo Eloy, departíamos sobre las circunstancias que nos rodean y qué hubiera sido de nosotros si nuestra ciudad de origen no fuera Burgos, sino Madrid o Barcelona, en definitiva una gran urbe con infinitas posibilidades.
Especulábamos con la idea de a qué nos habríamos dedicado si estuviéramos en otro punto del planeta.
Yo le comenté, que mi sueño, era estudiar interpretación.
Pero la idea que yo intentaba defender, era que, nosotros somos los propios culpables de nuestro camino, nosotros elegimos donde queremos ir y donde queremos terminar.
Cierto es, que bajo el cobijo de unas determinadas condiciones, es más sencillo que otras, pero no depende tanto de esas variables externas que nos rodean, sino de algo mucho más relevante, nuestros propios axiomas internos, tales como la valentía, la decisión...
¿Qué es más complicado?
Que una mujer del siglo XXI como yo, que siempre tuvo el apoyo de su familia para dedicarse a lo que siempre quiso... o el coraje que demostró mi abuela Vicenta, cuando a los 16 años y con su madre enferma, unos hombres uniformados se presentaron en plena noche llevándose a su padre de la cama. Ella se vió obligada a hacerse cargo de su estirpe y pelear con uñas y dientes por sacar adelante la explotación agrícola.
Creo que ese hecho, forjó su carácter y la convirtió en una mujer valerosa y pertinaz, poniéndose el mundo por montera y llevando las riendas de su familia, adelantándose a la época en la que le tocó vivir.
Recuerdo, cuando yo tenía menos años y algún que otro noviete y ella, arrugada y marcada por el tiempo, me miraba con sus inmensos ojos azules y me decía: “Laura, lo importante de un hombre, es que te quiera”.
Creo que ese valor y apresto, nos marcó a todos nosotros, sus nietos, sus hijos... por eso, cuando miro a Bea , veo de nuevo sus ojos azules, que me aconsejan y me guían.
Hoy, este post, se lo quiero dedicar a ella, a mi abuela Vicenta, aquella mujer de mayúsculas manos y no menor corazón. Aquella, que en los últimos años de su vida, se olvidó de todo, hasta de sus propios recuerdos, sin evocar que todo lo que dejaba atrás era fruto del esfuerzo y del propio camino que decidió vivir.
viernes, 16 de julio de 2010
martes, 6 de julio de 2010
Escocia ... Verde
Desde que era pequeña, cada viaje, cada vivencia, la asocio a un recuerdo concreto, el cual puede ser una canción, un color, un olor...
Cuando rebusco en los cajones de mi biblioteca cerebral y abro el archivo de Toscana 2009 con Bea, escucho Indietro de Tizziano cantando a pleno pulmón en el Cordobita, por la strada 222.
Escocia, ha sido verde ... cierro los ojos, muevo los engranajes que abren la puerta de mis recuerdos ... y veo ... verde.
Verdes praderas con la hierba recién cortada... verdes bosques que rodean lagos interminables... verdes llanuras que cruzan carreteras serpenteantes...
Dicen que el color verde, es aquel en el que nos refugiamos en épocas de dolor, de incertidumbre, porque representa la paz, la calma, el sosiego que andamos buscando para equilibrarnos.
Es el color más apropiado para invitar a la reflexión. Significa vida, esperanza.
También, lo asocian a determinados signos zodiacales como piscis o tauro ... ¿simple coincidencia? ¿o quizás no?
En cualquier caso, no he encontrado en Escocia el equilibrio que andaba buscando, aún me queda mucho por recuperar la confianza en la vida, pero de lo que sí estoy segura, es que Escocia cura, lenta, pausadamente, pero cura.
Cuando rebusco en los cajones de mi biblioteca cerebral y abro el archivo de Toscana 2009 con Bea, escucho Indietro de Tizziano cantando a pleno pulmón en el Cordobita, por la strada 222.
Escocia, ha sido verde ... cierro los ojos, muevo los engranajes que abren la puerta de mis recuerdos ... y veo ... verde.
Verdes praderas con la hierba recién cortada... verdes bosques que rodean lagos interminables... verdes llanuras que cruzan carreteras serpenteantes...
Dicen que el color verde, es aquel en el que nos refugiamos en épocas de dolor, de incertidumbre, porque representa la paz, la calma, el sosiego que andamos buscando para equilibrarnos.
Es el color más apropiado para invitar a la reflexión. Significa vida, esperanza.
También, lo asocian a determinados signos zodiacales como piscis o tauro ... ¿simple coincidencia? ¿o quizás no?
En cualquier caso, no he encontrado en Escocia el equilibrio que andaba buscando, aún me queda mucho por recuperar la confianza en la vida, pero de lo que sí estoy segura, es que Escocia cura, lenta, pausadamente, pero cura.
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