jueves, 23 de septiembre de 2010

Y allí arriba, cuando tus dedos rocen el sol...

Día de sentimientos encontrados, día de vida y de despedida... Hoy es un día extraño.

Ring...Ring...
Hola, buenas tardes... ¿Está Javi?..
Sí, creo que está por aquí, ahora le llamo...

Yo, impaciente, esperaba al otro lado de la línea. No tenía muy claro quién era esa voz de hombre entrado en años que había respondido a mi llamada.

Oigo como depositan el auricular y pasos pausados que se alejan...
Espero un par de minutos.
Oigo como cogen el auricular y pasos acelerados que se acercan...

¿sí?... ¿dígame?
Hola Javi, soy Laura... ¿qué tal estás?
Ah.. hola Laura... no sabía quién eras... porque ha sido mi abuelo quién ha cogido el teléfono y me ha dicho que una chica... me ha llamado pajarito...


En aquel momento yo para el abuelo, era “la pajarita”...

Aun recuerdo la última conversación que tuvimos, él empeñado en hacerme entrar en razón... yo, empeñada en hacerle pasar un buen rato ... que si la diferencia entre burro y mula... que si la diferencia entre caballo y asno... aún, no me queda clara cual es la semejanza... pero de lo que si me acuerdo... es de cómo aquel perfecto “gentleman” ... con ojos chispeantes intentaba hacer reir a su “nieta adoptiva”...

Sé que ayer, despedí a mi tercer abuelo.

Pero también, hoy, con la sonrisa en los labios despidiendo a Clemente, me quiero acordar de quién encontró ese pajarito con el ala rota y el corazón partido que yo era... que me hizo volver a creer en el amor, que me hace reír cuando lo único que quiero es llorar, que ilumina mi alma de luz cuando solo veo oscuridad, que me da la mano cada vez que caigo y me ayuda a caminar, que lleva mi mochila sobre sus hombros cuando estoy tan cansada de luchar...

A mi mejor amigo, a mi compañero de viaje, a mi amor...

Felicidades Javier