jueves, 15 de abril de 2010

Italia

Il nostro rifugio...per guarire l´anima...
Italia, Toscana, Roma... per guarire l´anima.
Primero con papá y mamá.
Después con David e Iván.
Otra de mis teorías de vida, se resume, en lo que significan para nosotros los viajes. Lo importante cuando viajas, no es tanto lo que ves,o lo que conoces,...lo que marca la diferencia entre un viaje u otro, es lo que allí vives con los que decides emprender la aventura.
Desde que éramos pequeñas, todos los domingos, después de comer nos subíamos a nuestro coche blanco. Aún recuerdo su tapicería verde, su olor a faria en los asientos... recuerdo como papá escuchaba en la radio los partidos de liga. Cuándo llegábamos a algún lugar, papá me agarraba de la mano y me decía "grande, tú conmigo" y Bea, siempre al lado de mamá.
Creo, que desde esos domingos de invierno, nosotras aprendimos a peregrinar. A disfrutar con cada recorrido. Porque a ellos, les encantaba viajar. ¿próximos destinos? Escocia con Esther, Nueva York con Pedro y Aurora.
Un día de verano, me contaron que país les gustaría conocer y papá sin dudarlo dijo, Argentina.
Esta semana, he notado más frío. Estoy más dispersa y despistada y ahora creo que sé porqué. Mis ángeles, no están. Han decidido salir a viajar. Perito Moreno, Iguazú.
Esta semana, volverán, ¿próximo destino? Toscana.
Por eso, sé que ahora, cuando viaje, tengo que hacer maleta para dos más.

martes, 6 de abril de 2010

"Lazos de Sangre" VS "Lazos de Abrazos".

Ayer, hablando con mi amigo Juanan, llegué a la conclusión de la importancia que cobran los lazos afectivos que vamos cultivando a lo largo de una vida.
Siempre, me enseñaron que "la sangre sin fuego arde" (este es un dicho que oí de pequeña, así que dudo de su exactitud, pero es muy revelador).
Pero ¿qué pasa cuando no existe "química o feeling"? ¿qué ocurre cuando tenemos que soportar determinados comportamientos o actuaciones por el mero echo de llevar la misma sangre?, entonces, es cuando surgen los enfrentamientos.
Así, que poco a poco, uno, se va forjando su propia familia.
Esa familia que se basa en los abrazos, en los besos, en los momentos compartidos, en las horas de conversación interminable.
Esa familia, que te conoce mejor que los de tu propia estirpe.
Esa familia que es capaz de ver cuándo estás afligido, de apreciar cuándo el peso de tus pensamientos no te permiten caminar ... y de pronto te sonríe, te abraza y solo espera pacientemente que le cuentes como estás viviendo.
De modo que, estas cadenas que refuerzan nuestro bagaje las podemos afianzar, tanto con los de nuestra misma estirpe, como con aquellos que vamos encontrando.
Hace un año y medio, el día de mi boda, mi cuñado Miguel, se acercó a mí, me miró fijamente a los ojos y me dijo: "a partir de hoy, tú eres mi familia, tu hermana, tus padres, son mi familia". Él, que siempre es tan tajante con sus afirmaciones... En ese momento, pensé que me estaba tomando el pelo, embriagados los dos por la emoción del momento, pero con el paso del tiempo, me he dado cuenta de qué peso tuvieron esas palabras.